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El parte de entrada de viajeros no es el mismo formulario para todos

Casi todos los formularios de registro que hemos visto piden los mismos campos a todo el mundo. Es lo cómodo de programar, y es lo que acaba enviando gente al mostrador.

Actualizado el 16 de septiembre de 2026

Qué cambia según el documento

Un DNI español lleva dos apellidos y un número de soporte, que no es el número del DNI: es otro número, impreso aparte, y es el que identifica ese ejemplar concreto del documento. Un NIE o una TIE funcionan igual, con su propia letra de control.

Un pasaporte no lleva ninguna de las dos cosas. Si el formulario exige segundo apellido y número de soporte a todo el mundo, un huésped francés con pasaporte se queda en un formulario sin salida — es decir, en el mostrador, que es exactamente lo que habías comprado para evitar.

Por eso en nuestro producto lo que se pide no es una lista de campos: es una tabla de reglas por tipo de documento. Y mientras no se sabe qué documento es, todavía no se pide nada.

La letra de control se comprueba, no se cree

El DNI y el NIE llevan una letra que se calcula a partir del número. Si no cuadra, el dato está mal escrito o está inventado, y se puede saber en el momento sin preguntarle nada a nadie.

Un pasaporte no tiene esa letra, y por tanto ahí esa comprobación no existe. Decir que se “valida el documento” sin distinguir entre los dos casos es decir algo que no es verdad para la mitad de tus huéspedes.

De una foto salen los campos, y la foto no se guarda

La banda de caracteres de la parte de abajo del documento lleva dígitos de control. Nosotros no juzgamos si la foto ha salido bien: intentamos leerla, y el fotograma bueno es el primero que pasa todos los dígitos.

Eso tiene una consecuencia que nos importa mucho: una lectura mala cuesta un fotograma más, no un dato falso. Si los dígitos no cuadran, no se rellena nada.

La imagen se procesa en ese momento y se descarta. No guardamos ninguna copia. Lo que queda son los campos del registro, que son los que tienes que tener de todas formas.

El nombre no se traduce, y esto es menos obvio de lo que parece

La banda del documento va siempre en letras de la A a la Z, y el nombre lo ha transliterado el estado que emitió el documento, con las tablas de la organización de aviación civil. O sea que de una foto siempre sale una versión en alfabeto latino — y es justo la versión que el registro quiere.

De ahí sale la regla: nosotros no transliteramos nunca. Si un nombre viene en cirílico, no nos inventamos cómo se escribe en latino; usamos la versión que el propio documento trae.

El defecto que esta pregunta nos destapó, y que es del tipo que no avisa: los apellidos de más de un componente se quedaban solo en el primero, y el resto se perdía en silencio. Compilaba, pasaba las pruebas, y perdía media identidad de una persona.

La nacionalidad viene en un código y se pide en otro

El documento da la nacionalidad en un código de tres letras. La tabla que lo convierte la generamos del registro oficial, con las excepciones que la banda del documento usa de verdad, y sin inventarnos ninguna. Un país que no esté en el registro no se adivina.

Lo que todavía no sabemos, y lo decimos

Falta un tipo de documento en el catálogo. Una carte nationale francesa o un Personalausweis alemán no son un pasaporte, y hoy hay que declararlos como tal — que es un dato falso en el registro. Lo estamos confirmando con nuestra gestoría.

Y con la misma llamada: el formato exacto del número de soporte, y qué código quiere el registro para una persona apátrida o refugiada.

Si alguien te dice que esto lo tiene resuelto al cien por cien, pregúntale por el apátrida.